30 nov 2012

Puente El Zacatal y Malecón de Ciudad del Carmen

Cada pueblo o ciudad, así como tiene una forma de ser, una idiosincrasia particular, que se refleja en el comportamiento de las personas y en su misma historia, tiene también ciertos espacios, paisajes o construcciones que se configuran como símbolos del lugar, símbolos que tienen la tarea de representar a los ciudadanos de allí ante el resto del mundo y que son el motivo de orgullo de la comunidad pues son aquellos que sobresalen, que se destacan, que generan admiración no solo en ellos sino en las personas que llegan desde otras partes del globo.

Quizás sea más común encontrar construcciones u obras de arte que tengan esta característica, antes que paisajes, pues en ellas se encuentra también la idea de lo hecho por el hombre de esa misma tierra, lo que le da un valor agregado.

En las ciudades costeras estos grandes símbolos se asocian inevitablemente con el mar y es que poco puede escapar de su influencia cuando cada día se despierta con ese acompañante inmenso rodeando las costas. Ese es el caso de Ciudad del Carmen, la cabecera de municipio de Campeche, uno de los hermosos estados del sureste mexicano.

Uno de los atractivos en Ciudad del Carmen es justamente aquel que sabe también representar al pueblo y que se configura, además, como punto de encuentro de la misma comunidad, estamos hablando del Puente El Zacatal y del Malecón.

El Malecón es, en todas las ciudades costeras, el lugar elegido por todas las personas para reunirse y que forma parte de la identidad del lugar. Para quienes son originarios de allí y vuelven a al ciudad después de un largo tiempo, ver el Malecón les genera la misma sensación que volver a cruzar la puerta de su casa, pues es algo muy familiar.

El Puente Zacatal es otro de estos atractivos en Ciudad de Carmen que completa el paisaje costero junto al Malecón. Este puente que se encuentra en el kilómetro 165 de la carretera Villahermosa – Ciudad del Carmen es, además, el más largo de toda Latinoamérica pues su longitud llega a los 3861 metros. El ancho de 9 metros permite que se pueda circular en los dos sentidos.

La belleza de estos dos sitios durante el día, rodeados del agua clara que refleja los rayos del sol, es innegable y nos acerca un paisaje pintoresco y típico, pero es durante la noche cuando este sitio se convierte en una muestra de belleza y de orgullo que trasciende la de un simple lugar público y se convierte casi en una obra de arte en sí misma. Y es que todos los días cuando llegan las ocho de la noche y también una hora después, a las nueve, tiene lugar en esta gran obra de ingeniería un espectáculo único de luz y sonido que reúne a la comunidad para disfrutar de algo tan propio.

La belleza de las formas, las líneas y ondulaciones, se ven resaltadas por el juego de luces y los diferentes tonos que van adquiriendo a medida que avanza el espectáculo. Este es tan solo un ejemplo de alguna de las cosas que podemos ver en la hermosa Ciudad del Carmen, un lugar que nos espera para sorprendernos. 



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